Según Facebook tenemos 22 amigos y amigas en común. Suena tan poco. En promedio esa es la cantidad de amigos en común que tengo con la gente, algunos más, algunos mucho menos, pero ese es más o menos el promedio. Suena también tan vacío ese número: 22. Es un número capicúa. También es la edad en la que se me fue. Bueno, en realidad usted se nos fue, a todos y a todas, las y los que la quisimos tanto. 22. Yo también tuve 22, pero usted no estuvo ahí para celebrarlos conmigo. Voy a cumplir 24, y usted cumpliría 25. Nací 10 meses y 20 días después que usted, claro que si miramos para atrás la diferencia es 1 mes y 11 días. Muchos números raros, por ejemplo, este año se cumplirían 6 años desde que nos conocimos.
Que forma rara de conocer a la gente. Es extraño. En esa cafetería conocí mucha gente que me cambió la vida. La más importante: usted. Y me dan ganas de contarle al mundo a través de este blog cómo la conocí, en qué silla estaba usted sentada, de qué hablamos, cómo le pedí el Lucky del valor. Pero ¿sabe? aunque me acuerdo de todo, lo más importante fue cómo, a partir de ese día, nos dedicamos a pasar las mañanas, las tardes y las noches molestando en la universidad. Durante algo más de un año no dejamos de vernos más de dos días seguidos. Los sábados en la Luis Angel "estudiando", los viernes de rumba, las semanas de tinto, poker, lecturas, porros, risas, lluvia, sol, pola. ¡Ah! qué buen año, qué buenos recuerdos.
Me prometí que no la dejaría morir, realmente morir, jamás. Porque es que fuimos únicas, fuimos familia. Me prometí que mientras estuviera viva, usted estaría conmigo. Y bueno, he aprendido a recorrer la ciudad sin usted. El centro, es ahora un lugar inhóspito. Han cambiado el Duende de lugar, el Andante sigue en la misma esquina, con el mismo pan de chocolate. Café Color Café y El Taller seguían en el Chorro, claro que ahora hay otra política de trago en el Chorro. Eso si, la política de rumba que cambió no trajo consigo una política de limpieza en la zona, y el olor a amoníaco en la Calle de la Cara de Perro sigue ahí. He descubierto que lo único que realmente le falta a las tardes de sábado y domingo en el centro es usted, y claroooo, se sienten vacías. Hace un tiempo fui al centro exclusivamente a encontrarme con usted. Me encontré con todo lo que he descrito, me encontré también caminando por entre sus risas y nuestras conversaciones. Charlas alimentadas por el trasnocho, el cigarro, el tinto y el guayabo.
Me preguntaron -Disculpe, ¿sabe cómo se llega a la pastelería francesa?- Respondí -mire, usted empieza por esta, la Calle de la Fatiga, o puede subir por la siguiente, la Calle de la Agonía. Si escogió la Fatiga, usted sube y atraviesa la Calle de la Toma de Agua, y una cuadra al sur la encuentra. Si escoge la Agonía, subiendo llega a la Calle del Cedro, y listo, la encuentra-. Ja, me sabía las calles, nos sabíamos las calles, sobretodo las que llevaban a la Pastelería Francesa.
"Friends are the family we choose" y usted es mi familia.
"Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que comenzar de nuevo" JC. Rayuela
lunes, 4 de abril de 2011
martes, 8 de marzo de 2011
Siete vidas
"Es que no quiero que seamos gatos y es que no quiero esperar para ser el amor de tu próxima vida" [1] Decía una entrada que leyó de pasada. Volvió a leerla, y la releyó de nuevo. Se sentía identificada con la frase. De alguna forma quiere que las cosas le pasen en el aquí y en el ahora. Nada de otras vidas, ¿para qué pensar en ellas? ¿cómo no aferrarse a algo, aunque sea con un ínfimo pedazo de tira al corazón, si piensas que puede ocurrir en la otra vida? ¿cómo no pensar que es entonces en la otra vida que por fin van a tener la vida que soñaron en esta?. Se le hizo estúpido. No quiere pensar en otras vidas.
La intenet le permite involucrar ideas de otros en sus pensamientos. Sigue surfeando la web y se encuentra con una canción de El último de la fila "Como un burro amarrado en la puerta". Excelente tema, piensa. Nunca le había puesto mucha atención a estas canciones de los noventas españoles. Solo tiene amor. No tiene más para dar, ahí está todo lo que vale. Piensa que tiene amor incondicional, eso sí. No sabe cuando renunciar, no sabe cuándo es mejor alejarse, no sabe cómo no esperar, no sabe cómo estar tranquila yéndose. Prefiere pensar que ella no se va, nunca se va, porque es incondicional. Prefiere pensar que la dejan, y es ahí donde vuelve la tristeza, y se pregunta por qué la "dejan". En últimas se siente sola. Y vuelve la canción, "ahora necesito amor, es mi única ambición". No ambiciona nada más. Sabe, porque eso está dentro de sus saberes, que el amor es solo una suerte de compañía a una vida que uno construye, a veces solo, a veces acompañado. Uno no nace escriturado a nadie, dice Arturo. "Si se acaba, se acaba; mientras dure, disfrútelo", también dice Arturo [2]. No nació escriturada a ella, a nadie, y la disfrutó; es solo que de alguna forma, quiere seguir disfrutándo de su compañía, de sus risas, sus besos, sus cuidados, no quiere renunciar a eso, no quiere perderla de esa forma.
Sabe también que es especial en su vida, en esa vida que de alguna forma conoció a profundidad. Sabe que haberse quedado sin importar qué (de nuevo, su incondicionalidad) la hace importante en su vida. Sabe que se ha cuestionado miles de ideas preestablecidas gracias a ella. Se pregunta si uno puede amar así, sin esperar nada, si eso fácticamente es posible. Si en últimas eso no es esperar, guardar un poquito en el corazón con la esperanza de que algún día vuelva a florecer el sentimiento.
"I will see you in another life, when we are both cats"
[1] http://alritmodelbandoneon.blogspot.com/2011/01/quien-interese.html
[2] http://www.arturosanjuan.com/el-amor-no-es-como-lo-pintan
La intenet le permite involucrar ideas de otros en sus pensamientos. Sigue surfeando la web y se encuentra con una canción de El último de la fila "Como un burro amarrado en la puerta". Excelente tema, piensa. Nunca le había puesto mucha atención a estas canciones de los noventas españoles. Solo tiene amor. No tiene más para dar, ahí está todo lo que vale. Piensa que tiene amor incondicional, eso sí. No sabe cuando renunciar, no sabe cuándo es mejor alejarse, no sabe cómo no esperar, no sabe cómo estar tranquila yéndose. Prefiere pensar que ella no se va, nunca se va, porque es incondicional. Prefiere pensar que la dejan, y es ahí donde vuelve la tristeza, y se pregunta por qué la "dejan". En últimas se siente sola. Y vuelve la canción, "ahora necesito amor, es mi única ambición". No ambiciona nada más. Sabe, porque eso está dentro de sus saberes, que el amor es solo una suerte de compañía a una vida que uno construye, a veces solo, a veces acompañado. Uno no nace escriturado a nadie, dice Arturo. "Si se acaba, se acaba; mientras dure, disfrútelo", también dice Arturo [2]. No nació escriturada a ella, a nadie, y la disfrutó; es solo que de alguna forma, quiere seguir disfrutándo de su compañía, de sus risas, sus besos, sus cuidados, no quiere renunciar a eso, no quiere perderla de esa forma.
Sabe también que es especial en su vida, en esa vida que de alguna forma conoció a profundidad. Sabe que haberse quedado sin importar qué (de nuevo, su incondicionalidad) la hace importante en su vida. Sabe que se ha cuestionado miles de ideas preestablecidas gracias a ella. Se pregunta si uno puede amar así, sin esperar nada, si eso fácticamente es posible. Si en últimas eso no es esperar, guardar un poquito en el corazón con la esperanza de que algún día vuelva a florecer el sentimiento.
"I will see you in another life, when we are both cats"
[1] http://alritmodelbandoneon.blogspot.com/2011/01/quien-interese.html
[2] http://www.arturosanjuan.com/el-amor-no-es-como-lo-pintan
Suscribirse a:
Entradas (Atom)